Lo podemos encontrar en los confines del municipio y de la Comunidad Autónoma, a tan solo 1’5 km de la frontera con Aragón. Se haya en el bonito valle que forma el río de Arcos, quién sin duda debió ser el encargado de mover sus piedras, a 8 km en línea recta de Santa Cruz, pero unos 12 por carretera. Podemos llegar hasta él incluso con vehículo (teniendo en cuenta que está en el interior de una finca privada), por una buena pista que comienza en el Puente Viejo de la pedanía de Las Rinconadas.
Tras estar en ruinas, hace algunos años que fue “restaurado”. Decimos “restaurado” porque se ha transformado en algo que poco tiene que ver con el edificio original, a base de grandes cristaleras y materiales ajenos al viejo molino. Desconocemos si el promotor ha sido alguna institución oficial o han sido los propios propietarios, como también desconocemos cómo en algunos casos las autoridades responsables del patrimonio, son tan estrictas y en otras tan permisivas.
Por cierto, a pesar de la restauración, en el momento de nuestra visita (julio 2026) aparecían varias cristaleras rotas y las puertas invadidas por la vegetación, muestra de que hacía mucho tiempo que no se abrían.
Aspecto actual y antes de la restauración.
Molino defendido por una torre situada en su ángulo meridional. La torre es de planta cuadrada (4 m de lado). En el pasado fue desmochada y cubierta con un tejado a un agua, pero ahora ha sido recrecida con unas grandes cristaleras. Tuvo algunos vanos de diferente tamaño, que se han mantenido. Y lo más interesante para nosotros, que es la existencia de dos aspilleras en los muros Noroeste y Noreste. Han quedado muy cercanas a la cubierta moderna del molino, que bien pudiera haberlas tapado. Es posible que tuviera más aspilleras, pero no podemos averiguarlo. La fábrica es la mampostería con sillares en las esquinas.
Durante nuestra visita pudimos comprobar que varias ventanas, aparte de las que había vandalizadas, estaban abiertas de par en par, expuesto su interior, sobre todo vigas y carpintería, a los agentes atmosféricos.
Justo encima del tejado se abre una pequeña aspillera en el muro Noroeste.
La otra la podemos apreciar en el mismo rincón del pilar enlucido.
Esquina meridional. Podemos apreciar la puerta totalmente invadida por la vegetación y uno de los ventanales abiertos.