Se encuentra sobre una gran peña de 792 m de altura que domina la población desde el Sur. Es sencillo distinguirla puesto que en su cima se alza el depósito de agua. El único acceso posible es desde la calle Castillo, desde la cual parte un sendero que nos lleva al depósito de aguas.
Prácticamente desaparecido. Han quedado algunos pequeños restos y el aljibe. En total abandono.
La peña del Castillo vista desde el Norte.
El mismo lugar visto desde el Oeste, desde la carretera. Por la izquierda asoma el depósito del agua. Y por la derecha, la torre.
Castillo roquero situado sobre una gran roca de forma alargada, con unos 125 m de longitud, orientada al Norte-Sur. Todo el recinto está cubierto de vegetación que debe ocultar numerosos restos, pendientes de alguna excavación en el futuro. En el momento de nuestra visita (julio 2026), hemos podido observar muros informes de mampostería trabada con mortero de cal en su parte Norte, sobre los que se levantó el depósito; en la zona media un arruinado aljibe de planta rectangular (7 x 4 m) que todavía conserva parte del enlucido impermeabilizante; y en el extremo meridional, la base de una torre de planta trapezoidal, también de mampostería.
Este castillo se cree que es el castillo de Sierra, nombrado numerosas veces en las crónicas antiguas. El rey de Castilla, Fernando III el Santo, había pactado con los árabes no atacarse mutuamente. Entonces ocurrió que, por sugerencia del arzobispo de Toledo, don Rodrigo Jiménez, se ideó una estrategia: el Señor de Albarracín, Pedro Ruiz de Azagra, ayudado por los templarios, sería quien conquistaría Sierra, evitando, así, que el rey rompiera su pacto. Por eso, esta conquista se inició desde Albarracín, pasando la Orden a ocupar el castillo de Sierra, el 21 de septiembre de 1219. A partir de esta fecha y por tal hazaña, Sierra pasó a llamarse Santa Cruz.
En la Guerra Civil se utilizó como puesto de ametralladoras, pero nunca llegaron a utilizarse.
Aljibe.
La torre meridional.