Torre de Ranera

Se encuentra dentro de las instalaciones de la “Granja Escuela El Manantial”. En el momento de nuestra visita (julio 2026) todas las instalaciones estaban en claro estado de abandono y sufriendo los habituales actos de vandalismo. No existe cerca alguna y su acceso es libre. Se sitúa a 2’5 km al Noroeste de la pedanía de Casillas de Ranera y a 12 del pueblo de Talayuelas. Y a tan solo 70 m de la célebre Fuente Ranera, de la que se abastecen las localidades de Casillas de Ranera y Sinarcas.

Su estado es auténticamente lamentable. La vegetación arbórea, que ha crecido en todo su perímetro, la oculta en su mayor parte. Apenas quedan unos muros resquebrajados. En total abandono.

 Muro occidental.

La vegetación ha invadido la pequeña elevación donde están los restos de la torre. Por la derecha asoman los edificios de la granja escuela.

Interior de la torre.

Torre que parece de planta trapezoidal, según lo poco que se puede ver debido a la vegetación. Los muros más largos medirán entre ocho y nueve metros. El espesor del muro es de un metro. Se construyó sobre unas rocas quedando ligeramente elevada sobre el cercano entorno. Tiene un gran dominio visual hacia el Este y Sureste, mientras que en el resto aparece rodeada de montañas que limitan su campo visual. El lienzo Oeste es el más visible al estar junto al camino de la fuente. El Norte se ve en parte y el resto, está oculto por los arbustos. En su interior existen restos de un muro que dividía el espacio en dos. Toda su fábrica es la mampostería por hiladas trabada con mortero de cal.

Esquina Sureste.

Los orígenes de la torre probablemente se remonten a los tiempos de la repoblación emprendida por Alfonso VIII tras la conquista de estas tierras. Ranera debe datarse entre finales del siglo XII o principios del XIII, alrededor de 1210, que es cuando comienza la repoblación de Moya. La dificultad para repoblar la zona motivó que en el año 1242 el concejo de Moya donara la Torre Ranera a la Orden de Santiago. Este hecho provocó las protestas del concejo de Aliaguilla en cuyo término se hallaba la fortaleza. Finalmente, tras un acuerdo entre ambos concejos, los de Aliaguilla fueron indemnizados y la Orden recibió la torre.

El hecho de ser un territorio deshabitado e inhóspito, así como su carácter de tierra fronteriza en continuo conflicto con los moros de Requena, motivó la donación a los santiaguistas con la esperanza de que éstos emprendieran la repoblación del lugar. Sin embargo, la empresa no debió ser fácil como lo demuestra el hecho de que entre la fecha de la donación y la del comienzo de la repoblación, pasaron más de treinta años. El fuero para repoblar Torre Ranera fue dado por el comendador del hospital de Cuenca, Gonzalo González, hacia el año de 1275. En el año 1617 Torre Ranera figuraba como posesión del hospital de Santiago de Cuenca. A principios del siglo XX todavía pertenecía al hospital.

Muro oriental.