Se construyó aprovechando los edificios de la ermita del Calvario o del Santo Sepulcro, sobre una colina de 304 m a las afueras de la población, hacia el Sureste. Se puede llegar con vehículo hasta el mismo recinto.
Lo que queda es más bien poco, pero ha sido consolidado para evitar que avance más su deterioro.
Entrada al fortín, en el que se abren tres aspilleras.
La ermita del Santo Sepulcro es del XVII y posiblemente la casa que se haya cerca de ella lo sea también o algo más moderna. Todo este lugar se fortificó durante las Guerras Carlistas. La casa se dotó en su parte baja en dos de sus lados de una hilera de aspilleras de fusilería, pero durante las obras de consolidación algunas de ella fueron tapiadas y otras se hicieron más grandes.
Casa en la que se abren aspilleras en dos de sus muros.