Castillo del Bou Negre

Está situado en la Mola (muela) de su nombre, a 4 km. del pueblo, en el límite del término de Ludiente, a 748 m. de altura, sobre el eje de la divisoria de aguas de los ríos Mijares y Villahermosa. Su nombre es una adaptación del árabe “bou nerzo”, cuya traducción literal sería: “lugar con alcaparras”. Su acceso se realiza por un largo camino que nace en el pueblo y finaliza en unas masías abandonadas al pie de los escarpes. Desde allí, en el año 2008 había que continuar a pie por un sendero, pero durante las obras de restauración se construyó un acceso para maquinaria pesada que asciende el último trecho y finaliza en el mismo muro del castillo. Posiblemente sea este el antiguo camino romano que se dirigía a Ludiente tras pasar por la fortaleza.

Muy mal estado. Debió ser una fortaleza colosal, pero es sólo un triste recuerdo, algunos lienzos dispersos y restos de tres torres arruinadas. En el año 2023 se aprobaron, con un presupuesto de 116.500 €, obras de restauración y consolidación de la torre y del entorno del castillo. También se llevó a cabo, dentro del proyecto de mejora de caminos forestales, el hormigonado íntegro de todo el camino hasta la base del castillo, donde existen las ruinas de una masía y una pequeña explanada donde dejar el vehículo. Esto significa que, en el momento de nuestra visita (marzo 2026), la larga, sinuosa y complicada pista forestal que padecimos en nuestra primera visita en 2008, se ha convertido en apta para cualquier tipo de vehículo, hasta los mismos pies del castillo.

Muela del Bou Negre (buey negro), cuya total extensión estuvo ocupada por la desaparecida fortaleza. Se aprecian algunos de sus muros.

Cubo y lienzo Suroeste. Podemos apreciar hasta tres tipos de aparejo diferente.

Enorme fortaleza de tipo roquero y planta irregular, con sus muros adaptados y fusionados con las irregularidades del terreno, discurriendo al borde de los escarpes en todo su perímetro y utilizando las inaccesibles defensas rocosas naturales para formar una muralla infranqueable. Ocupa una inmensa muela rocosa de 10 Ha. con su superficie inclinada hacia el Este en ligero descenso. Es decir, que el punto más elevado se sitúa en el lado Oeste y los antiguos campos cultivados, cuyos bancales todavía son perfectamente visibles, están a lo largo de todo su flanco oriental. Tiene una longitud máxima (Norte-Sur) superior a 550 m. y una anchura máxima de 310 m. Sus escarpes rocosos son formidables, especialmente al Norte y Noroeste, donde la vertical supera los 300 m. Sus únicos puntos accesibles se localizan al Sur, en el collado que lo une al resto de la sierra, y en el flanco Este, donde parece que hubo una antigua entrada. La muralla es de mampostería y tapial, con torres cuadrangulares adosadas, de las que quedan dos, levantado todo ello sobre una base de grandes sillares toscamente labrados que, posiblemente sean romanos. Los restos conservados hoy día son dos lienzos de muralla, con un cubo cada uno, y un edificio de una sola nave, de planta rectangular, con muros formados por grandes bloques de piedra caliza trabados con mortero de cal. Se eleva sobre la esquina de un montículo delimitado por un ancho acantilado. Este edificio, posiblemente romano, debió hacer las funciones de torre del Homenaje en época cristiana, y luego, en el siglo XIX, sobre los restos medievales se levantó un conjunto de masías rurales. Esta transformación agrícola de la muela supuso la destrucción de la mayor parte de los restos pues con los materiales medievales se levantaron diversas dependencias como corrales o almacenes, además de la roturación y abancalamiento de los terrenos para las labores agrícolas. A mediados del siglo XX se abandonaron estas construcciones, produciéndose desde entonces un fuerte proceso de deterioro y derrumbe. El yacimiento medieval ocupa buena parte de la loma donde se levantan las masías. Lamentablemente, la intensa transformación de la parte Suroeste producto de los trabajos agrícolas impide apreciar con claridad otros posibles restos. En cambio, en las partes más alejadas de las construcciones rurales, se ha respetado el espacio. No obstante, en el sector Suroeste queda un buen tramo de muralla con un cubo, y en el sector Este otro largo lienzo con otro cubo, éste conservando dos saeteras. También parece que existen restos de dos aljibes hacia el centro del recinto, pero no los pudimos encontrar debido a la espesa vegetación impenetrable. El estudio de la cerámica descubierta cubre desde la época musulmana (s.XI) hasta la cristiana (s.XIV).

 

 

 

Para el paso de maquinaria pesada se abrió un camino que termina en el mismo muro del castillo.

 

 

 

Conjunto de edificaciones agrícolas que se levantaron en el siglo XIX aprovechando los materiales del castillo, en el extremo Sur del recinto.

Esta es la torre que se cree romana y que fue transformada en el siglo XIX en masía agrícola, con diversas dependencias adjuntas. Aquí en el año 2008.

Y aquí en 2026, tras su restauración.

Año 2008.

Año 2026.

 

 

Se han recuperado los desaparecidos forjados de la torre y se le han instalado, con buen criterio, escaleras metálicas para acceder a sus salas.

 

 

La torre cuenta con dos plantas más la terraza actual, que pudo ser otra planta en el pasado. Esta imagen es de la primera planta, en la que quedan en las paredes los huecos para enseres y la chimenea de su época como masía.

 

 

 

Terraza.

Fue cabeza del actual término y de él nos hablan documentos de 1178. Mantiene desde el principio casi siempre la misma grafía (Bueynegro). Es citado en 1224 como límite del obispado de Tortosa, por concesión de Alfonso II de Aragón. Es mencionado como “castrum”. También fue fita histórica en la partición de lindes entre las diócesis de Segorbe y Tortosa. En 1236 pertenecía al territorio de Abu Ceyt, gracias a la conquista emprendida por éste, tras los pactos efectuados con Jaime I y su conversión al cristianismo. Y fue heredado por su hijo Fernando Pérez, de madre cristiana. Pero en 1262 pasó a sus sobrinas Teresa (Argelita y tierras bajas) y Sancha (castillo y tierras altas). Tras la reconquista el castillo dejó de ser utilizado muy pronto. Incorporado a la Corona unos años más tarde, fue adquirido por la familia Arenós. En 1465, Juan II donó la baronía de Arenós a su hijo don Alfonso de Aragón. Luego perteneció a la casa ducal de Villahermosa, los cuales se desentendieron pronto de cuanto concerniera a sus tierras castellonenses. 

Lienzo Este, con un cubo con dos aspilleras. Es posible que este cubo defendiera una antigua puerta, pues queda una de sus jambas.

Cubo Este en 2008 y, tras ser excavado su interior, en 2026.

La torre-masía, al borde de los escarpes.

En gran parte de su perímetro quedan, al borde de los escarpes, muros del viejo castillo.