Castillo de Santa Ana

En el cerro de Santa Ana, el cual domina la población desde el Suroeste. Para ascender hasta él hay que partir de un caminillo que nace en el calvario.

Muy mal estado. Tan solo quedan los muros perimetrales.

 

 

 

Vista Sur del castillo, desde el camino de Pego.

 

 

 

Torreón Sureste.

 

 

 

Interior del cubo Sureste. Este pilar sustenta la bóveda de las casamatas.

 

 

 

Entrada original, situada en el lienzo Este.

Castillo de estilo renacentista preparado para la artillería, levantado a mediados del siglo XVI con el claro objetivo de defender la villa de los piratas berberiscos y su posible connivencia con los moriscos del barrio del Raval. Fue construído de nueva planta entre los años 1520 y 1546, con un gran dominio visual de la costa. En 1585 contaba con siete piezas de artillería. El castillo es de tipo montano, planta rectangular con dos grandes torreones artilleros de planta circular en sus esquinas Noroeste y Sureste. Ocupa una superficie de 1.700 m2. La torre Noroeste se encara hacia la población y la Sureste al lado contrario defendiendo la entrada. La entrada al castillo forma un recodo de 90 grados en dirección Norte y re realiza por medio de una rampa. La fábrica es la mampostería trabada con mortero, mientras que los contornos de los vanos son de piedra arenisca tallada de forma algo basta. Tanto los muros como las torres presentan un perfil ataludado. Existe un aljibe en su interior que todavía conserva parte de su bóveda. La guarnición del castillo estuvo pagada por el conde de Oliva hasta el siglo XVIII, siglo en que se levantó la ermita de Santa Ana, cuyas ruinas son visibles todavía.

Aljibe.

Troneras cegadas.

Torreón Noroeste. Se observan sus troneras cegadas.

 

 

 

El cerro de Santa Ana visto desde la carretera de Pego. Destacan, sobre todo, las ruinas de la ermita.