Torre de Herce

Junto a la ermita del Salvador, al Oeste del pueblo, sobre unas peñas de 735 m de altura. Se puede acceder por un camino forestal hormigonado.

Consolidada y restaurada, aunque solo queda la mitad septentrional pues el resto se cayó cuando se desplomó parte de la peña. A pesar de la escasez de restos, se ha reparado con acierto, colocando carteles informativos y habilitando una escalera para poder apreciar su parte superior. Un ejemplo a seguir.

Aunque en todas partes se le trata como castillo, tan solo es una torre con un muro que cierra la peña por el Noroeste. Por su posición, posiblemente una torre atalaya. Dicha torre es de grandes proporciones y tiene una curiosa planta pentagonal. Le falta mucha altura y, como ya hemos señalado, la mitad meridional. Quedan restos del arranque de una bóveda de cañón apuntado en el muro Norte, y el apeo de una bóveda de crucería en el mismo muro, a continuación de la bóveda de cañón. Esto indica que el espacio interior de dicha torre constaba de dos salas: el más oriental se cubriría con bóveda de cañón apuntado, y el más occidental con bóveda de crucería sencilla. Existen algunos mechinales para contener una estructura de vigas de madera que sostuviera los forjados. No ha conservado ningún elemento defensivo. Los muros son de gran grosor y calidad, obra de sillarejo al exterior y sillería de arenisca en el interior. El sistema constructivo es el de levantar dos hiladas paralelas y rellenar el espacio interior con piedras menudas y cascajo.

A 50 metros de la torre hacia el Noroeste, quedan restos de un grueso muro que sólo conserva el interior de piedra menuda y que podría constituir una barrera exterior de la torre que cerraría una amplia explanada que se encuentra en un nivel más bajo.

En esta imagen apreciamos los restos de las dos bóvedas.

Interior de la torre.

Antes de la restauración.

Se podría datar en el siglo XIII por el aparejo de sus muros y el uso de bóvedas de cañón apuntado. Históricamente el castillo aparece mencionado en una escritura en el año 1200 que trata de una donación del alcalde, Miguel de Jubera, a la propietaria del castillo y de la villa, doña Giomarla. El rey Alfonso había dado la villa de Herce a ella y su marido Diego Ximénez. Hasta el siglo XX prácticamente se produce un vacío en la documentación. En este siglo la torre ya es de propiedad municipal. Fue restaurada en el año 2008.

Muro que funciona como barrera de la torre. Está constituído con cantos rodados.