De las murallas de Arnedo nada queda. Solamente se conserva una de las cuatro puertas, la llamada Puerta del Cinto, perteneciente a la segunda ampliación de la muralla pero del resto, aunque se conoce el recorrido, no quedan restos.
A fines del siglo XIII o comienzos del XIV se amplió para englobar dos arrabales. A esa ampliación pertenece la Puerta del Cinto o de Nuestra Señora de las Nieves, llamada así por poseer una imagen de dicha virgen. La muralla constaba de una planta alargada que partía desde el castillo, con la calle Mayor en el centro. La morería estaba junto al castillo y la judería fuera de la muralla en el lado opuesto. En el siglo XVI el crecimiento urbano rebasó la muralla que, poco a poco, se fue derribando.
La Puerta del Cinto consta de un arco apuntado, con entrada directa. Los sillares de las jambas, en el siglo XX, se recortaron para facilitar el paso de vehículos, pero ahora han sido sustituídos por unos nuevos