Castillo de Oria

Se encuentra situado en el Cerro del Castillo, de 1.045 m de altura, en pleno casco urbano. Se accede por un buen camino desde su vertiente septentrional.

Es una ruina completa. Apenas quedan restos. El deterioro ha sido muy rápido, puesto que autores recientes señalan elementos que ya habían desaparecido en el momento de nuestra visita (enero 2026), como las almenas, el aljibe o los muros de viviendas. De su interior nada queda. En el año 2008 se realizaron obras para iluminar el castillo y facilitar su acceso con un nuevo camino, pero este nuevo camino arrasó con la entrada en recodo.

Lo que queda de la entrada en recodo.

 

 

 

Frente Sur.

 

 

 

Frente Este.

Aunque se le designe como alcazaba en numerosas fuentes, por tamaño y posición nos parece un castillo normal y corriente. Un castillo roquero de planta irregular adaptada al espacio disponible en lo alto del cerro. Tiene una longitud Este-Oeste de 100 m y una anchura máxima de 62, cubriendo una superficie aproximada de 4.000 m2. No hemos encontrado ningún vestigio en su interior. Tan solo quedan lienzos perimetrales, tanto en mampostería como en tapial. Contó con torres de refuerzo de las que apenas queda nada. Su flanco Norte es una ladera con menos capacidad defensiva, por lo que aparecen restos de un antemural. Contó con un único acceso, situado en el flanco Norte. Se trataba de una puerta en recodo protegida por varias torres, pero al construir las nuevas escaleras en línea recta ya no es posible apreciarlo. Existe un pequeño lienzo en su vertiente oriental que parece dirigirse hacia la villa, síntoma de la existencia de una torre albarrana o alguna otra defensa avanzada.

A comienzos del siglo XII, Alfonso el Batallador, realizó una incursión por estas tierras con el objeto de conquistar Granada, cosa que no consiguió, pero volvió a Zaragoza cargado con un cuantioso botín. En 1246, Ibn Alhamar se apoderó de Almería y sus tierras. Este monarca, en 1264, sublevó a los moros de Murcia y Cartagena contra Castilla. Alfonso X controló la revuelta en 1266 con la ayuda del rey aragonés Jaime I el Conquistador. Desde entonces la comarca de los Vélez jugaría un papel importante en las fronteras entre cristianos y musulmanes. Las fortalezas de Olías y del Villar, en Oria, muy cercanas geográficamente al Castellón de Vélez Rubio y la fortaleza de Vélez Blanco, tuvieron posiblemente un papel destacado en este periodo agitado y convulso. Una de las numerosas incursiones cristianas del siglo XV tuvo lugar en septiembre de 1410, cuando los castellanos de Lorca marcharon sobre el castillo de Oria para tomarlo. Pedro López Dávalos, hijo del condestable Ruy López Dávalos, actuó como teniente del adelantamiento murciano en compañía de Alonso Yáñez Fajardo. Los lorquinos ejecutaron su incursión en la sierra de Oria, cayendo de improvisto en su castillo. Tomaron la fortaleza al asalto consiguiendo un buen botín. Posteriormente saquearon Cantoria, Zurgena y Overa, regresando victoriosos a Lorca.

 

 

 

Uno de los cubos del flanco Norte.

 

 

 

 

Restos de la puerta en recodo.

La guerra entre el rey de Granada Muhammad IX y el Reino de Castilla estalló en 1431. En 1433 las tropas lorquinas tras entrar por Tirieza, que quedó arrasada, y Xiquena, fueron derrotadas entre los Vélez y Orce. Huéscar cayó en manos cristianas en un ataque dirigido por Rodrigo Manrique, padre del famoso poeta Jorge Manrique. Los murcianos ocuparon Oria en la campaña iniciada en abril de 1437, que se entregó sin lucha al no prestarle socorro las poblaciones del valle de Almanzora. En 1445 subió al trono Mohamed X Aben Osmin, “el Cojo”, quien, al mando de un numeroso ejército, aprovechando los enfrentamientos nobiliarios entre Murcia y Lorca, recuperó los territorios perdidos para el Reino de Granada, volviendo de nuevo Oria y su fortaleza a manos musulmanas. La conquista definitiva de estas tierras tuvo lugar en 1488. El rey Fernando el Católico partió desde Murcia con intención de arrebatar al Zagal la parte oriental del Reino Nazarí de Granada. Tras sangrientas batallas en el sector, se consolidó definitivamente la ocupación de la zona por parte de los ejércitos cristianos. El sábado 14 de junio de 1488, estando el rey Fernando en Vera, numerosas villas se le entregaron y le juraron obediencia en el Real de Vera por boca de sus alcaldes y procuradores. La villa de Oria, junto a otras poblaciones vecinas, como Vélez Rubio, Vélez Blanco, Cantoria o Albox, juraron ese día fidelidad a los Reyes Católicos. El lunes 7 de julio de 1488, el rey Fernando partió desde Vera para conquistar la ciudad de Baza. El día 8 del mismo mes llegó a Oria, donde pernoctó, tras atravesar Almanzora y Albox, habiendo sido el único monarca que ha dormida en Oria. Los Reyes Católicos nombraron como primer alcaide de la fortaleza de Oria a Manuel Benavides, con cien mil maravedís de salario y diez peones de guarnición. En 1493 le sucedió en el cargo Cristóbal de Benavides. La villa de Oria, con su castillo, tierras, vasallos y jurisdicción, fue concedida por los Reyes Católicos a su Adelantado y Capitán Mayor en el Reino de Murcia, don Juan Chacón, padre del primer marqués de los Vélez, en compensación de gastos económicos y méritos durante la guerra de Granada.

 

 

 

 

Esquina Noreste.

Debido a los abusos y del incumplimiento de las promesas hechas por los cristianos, en diciembre de 1568 se produjo la rebelión de los moriscos en las Alpujarras y el Andarax. Seis meses más tarde se levantaron en el valle del Almanzora. La partida del marqués de los Vélez para sofocar la rebelión morisca en las Alpujarras tuvo lugar el día 4 de enero de 1569. Para prevenir un posible riesgo de sublevación morisca en el sector, el marqués de los Vélez dejó en la fortaleza de Oria una guarnición de soldados al mando de su hijo bastardo, don Luis Fajardo. El cabecilla morisco Jerónimo el Maleh, decidió atacar Oria, que fue liberada por los apoyos recibidos de Huéscar, sede de la Casa de Alba, en la última semana de enero. El 12 de junio de 1569 bajaron de la Alpujarra el Gorri de Andarax, el Peligui de Gérgal, y, con ellos, el Maleh y otros capitanes moros con más de cuatro mil hombres. La fortaleza de Oria se convirtió en un lugar tenido por seguro donde acudían a refugiarse numerosa gente procedente de las villas vecinas. Todas las fortalezas del alto Almanzora caerían finalmente en julio en poder de los moriscos, excepto la de Oria. Las tropas del Maleh, que habían levantado a los vecinos moriscos de la villa de Oria, nunca conseguirían tomar su fortaleza. A mediados de año 1569 el-Maleh puso sitio a Oria aunque tuvo que desistir y levantarlo ante la llegada de refuerzos de Lorca y Huéscar. El nuevo y gran asedio de la fortaleza de Oria por parte de los moriscos de Jerónimo el Maleh tuvo lugar el 24 de julio de 1569. Los tres mil moriscos que intentaron tomar Oria pusieron fin al asedio un día después. El castillo de Oria durante la rebelión de los moriscos fue la única fortaleza del alto Almanzora que no fue tomada por los moriscos. Se convirtió en un símbolo de la resistencia, logrando defenderse en inferioridad numérica de varios asedios del Maleh. El 20 de noviembre de 1569 el Maleh atacó de nuevo la fortaleza de Oria. Resistiría al frente de la misma el alcaide Serna, causándole a los moriscos algunas bajas. Comenzando por Serón en febrero de 1570, los tercios de don Juan de Austria fueron tomando sucesivamente las distintas fortalezas del Almanzora ocupadas por los moriscos. El 12 de marzo se introdujeron bastimentos para tres meses en Oria y una compañía de soldados dio relevo a la de don Juan de Haro. El día 25 de marzo, sábado, víspera de pascua de Resurrección, llegó don Juan de Austria con su campo a Tíjola, dejando asolada y destruida dicha villa. De allí partió a Purchena, de donde los moriscos se habían marchado dejando abandonadas doscientas personas que no habían podido huir por encontrarse la mayoría impedidas. En 1570 se dio por finalizada la sublevación morisca, comenzando éstos a ser deportados hacia las tierras del interior de Castilla.

Vista septentrional.