Castillo de Mora de Rubielos

Lo podemos encontrar en el centro urbano, asentado directamente sobre las rocas. La carretera lo rodea en parte. Su visita está regulada turísticamente. En él se llevan a cabo exposiciones, espectáculos y conciertos diversos. También parte de sus locales albergan el Museo Etnográfico.

A pesar de su buen estado, la segunda planta al completo está en proceso de restauración (agosto 2025), restauración que comenzó en 1972 después de décadas de abandono. No hemos encontrado información al respecto, pero le faltan prácticamente todos los remates originales superiores de torres y lienzos, lo que podría significar que no se llegó a terminar. De no ser así, habrá sido producto de los habituales expolios.

Imponente por los cuatro costados, este es el flanco Noroeste, el de mayor altura con 34 m.

Frente Suroeste. Aquí se encuentra una de las dos puertas. Todos los remates del castillo son modernos. Se pueden observar los restos del matacán que defiende la entrada, del que tan solo quedan algunos modillones.

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Patio interior.

Castillo palaciego de planta completamente irregular. Todas las fachadas y todas las torres son diferentes entre sí. Su aspecto general es auténticamente imponente, pues se trata de un edificio de gran y sólido volumen, con mucha altura. Encierra una superficie aproximada de 3.750 m2. Debido a las irregularidades del terreno, el sector Noroeste (junto a la carretera) presenta más altura exterior que el resto. La fábrica principal es la sillería, aunque la mampostería aparece por todas partes. Su severo y macizo aspecto exterior le da un fuerte aire defensivo, pero cuando se penetra en el interior la cosa cambia. En su interior aparece un bello patio, también con los lados diferentes entre sí y con diferentes medidas. Al patio dan todas las estancias. Todos los lados muestran unos airosos y elegantes arcos apuntados sostenidos por columnas. El castillo cuenta con dos puertas en la actualidad. La puerta Suroeste es utilizada para las visitas, mientras que la puerta Noreste, tras colocarle una rampa de madera, donde antaño hubo un puente levadizo, se abre para dar paso a personas con sillas de ruedas o para maquinaria que no pueda atravesar escalones. Contó con foso, del que quedan restos en el lado Noreste.

Fachada y sector Suroeste. La fachada Suroeste mide 23 m aproximadamente y está orientada hacia el interior de la ciudad. En ella se abre una de las dos puertas del castillo, a la que se llega por una rampa en zig-zag defendida por varias aspilleras de gran longitud. La puerta en sí presenta un arco de medio punto con largas dovelas y estuvo defendida por un gran matacán del que quedan tan solo las ménsulas. La fachada intramuros tiene seis arcos apuntados en la planta baja y tres ventanas con bellos arcos conopiales en la planta superior. En su interior aparece el vestíbulo y la recepción del castillo, el acceso a las caballerizas y varias salas más.

 

 

 

Vestíbulo y recepción del castillo.

 

 

 

Fachada Suroeste del patio interior.

Torre Oeste. Esta torre es una de las más originales de la arquitectura fortificada de España. Se trata de una torre de 20 x 16 m, con las esquinas achaflanadas, cuyo eje oblicuo sobresale respecto de sus fachadas laterales. Posee dos plantas de altura, ocupadas por salas rectangulares de 15 x 9 m, cubierta la inferior con bóveda de medio cañón (cripta) y la superior con dos bóvedas de crucería sencilla (capilla). La torre culmina con un parapeto repleto de aspilleras, claramente anacrónico y su base está ataludada. A sus pies discurre la carretera que soporta un numeroso tráfico. No hay espacio para los peatones y observar esta parte del castillo es bastante peliagudo.

Bóvedas de crucería de la capilla. En los azulejos del suelo podemos ver el escudo de los Heredia, formado por cinco castillos. Se alternan con otros azulejos en los que aparece la leyenda «Fer Be» en letras góticas.

 

Cripta. Situada bajo la capilla, se comunica con ella mediante un hueco en la bóveda por la que descendían a los difuntos tras los funerales. Fue el sepulcro de Gonzalo Fernández de Heredia y Heredia, de 1446. También fue utilizada por los frailes en su época conventual.

Fachada y sector Noroeste. La fachada Noroeste mide 40 m aproximadamente. Esta fachada se orienta fuera de la ciudad, extramuros, con su base ataludada. Su cimentación queda a un nivel mucho más bajo que el resto, por lo que presenta la mayor altura. Esto le permite contar con más plantas o pisos. En el subsuelo cuenta con dos largos sótanos superpuestos y a nivel del patio con una gran sala de 32 x 9 m que pudo ser la principal del castillo pues conserva la puerta original de acceso al patio. Esta sala fue convertida en iglesia en el siglo XVIII y actualmente se utiliza para mostrar exposiciones temporales. En el extremo septentrional de esta sala aparece una escalera de caracol que desciende al primer nivel de sótanos. A esta escalera tanto se pude llegar desde la sala como desde el patio. Los dos impresionantes sótanos se cubren con bóveda de medio cañón reforzada con arcos fajones. La fachada interior que da al patio presenta seis arcos apuntados en la planta baja y trece pequeños arquitos también apuntados en la planta superior. Junto al pilar del primer arco, mimetizado entre tanto elemento singular, se halla el pozo, con 26 m de profundidad y 3 de diámetro.

 

 

Fachada Noroeste del patio interior. En el primer arco de la izquierda está el pozo.

Puerta de la sala principal que da acceso al patio.

Escalera de caracol.

 

 

 

Sótano bajo.

 

 

 

Sótano alto. Quedó sin terminar, pues le falta el último arco. En origen fue utilizado como bodega, almacén de armas y pertrechos.

Torre Norte. Poderosa torre de planta octogonal irregular. Su interior se divide en dos cámaras superpuestas de planta cuadrada. Se construyó sobre una primitiva torre circular cuyos cimientos se pueden ver en el sótano. Albergaba el archivo.

 

 

En el sótano se aprecian los cimientos de la primigenia torre circular.

 

 

 

 

 

Archivo. Esta estancia estaba protegida por una doble puerta y una buhedera en la bóveda que permitía controlar los movimientos. Cuenta con dos armarios empotrados en el muro protegidos por fuertes puertas.

Fachada y sector Noreste. La fachada Noreste mide 43 m aproximadamente y cuenta con un quiebro en cuyo centro se alza la torre-puerta. Está orientada hacia el exterior de la ciudad y es el único lugar que ha conservado el foso. Esta fachada queda centrada por una torre de planta rectangular, de unos 10 x 8 m, y que constituye una de las puertas de entrada al recinto. Ésta se abre en la parte inferior por medio de un arco de medio punto adovelado sobre la que figura el escudo de los Heredia. A esta puerta se llega en la actualidad mediante una rampa de madera para facilitar el acceso, pero en el pasado tuvo puente levadizo. Una vez atravesada la puerta exterior, se entra en una pequeña sala, con otra sólida puerta que cierra el paso al patio de armas. La bóveda de la sala está abierta, de forma que se podía hostigar desde arriba a los posibles invasores. Las excavaciones arqueológicas realizadas en 2008-09 descubrieron el antiguo foso excavado en la roca. Ocupa la totalidad de la fachada y originariamente tenía una anchura de unos 7 m y una profundidad de 6 m, con escarpa y contraescarpa casi verticales y un perfil en U. Desgraciadamente, el foso en su mayor parte fue destruido al utilizarse como cantera. La fachada interior tiene seis arcos apuntados al nivel del patio, siendo los dos de los extremos un poco más pequeños que el resto, mientras que en la galería superior aparecen 12 arquitos más pequeños también apuntados. En este sector se encuentra también la gran escalera, que debió ser una obra de gran valor arquitectónico, pero que ha sido reconstruída en su totalidad con cemento.

En el castillo aparecen varias letrinas construídas, al parecer por los frailes en el siglo XVIII.

Interior de una letrina.

Lo que queda del foso.

Disposición de la puerta actualmente.

Torre Este. Torre cuadrada de 11 m de lado, que presenta interiormente dos plantas y un subterráneo que hizo función de mazmorra. El acceso a esta lóbrega estancia se efectúa por el patio, descendiendo por una empinada escalera. La estancia superior corresponde al dormitorio principal del castillo, que en la actualidad alberga una biblioteca especializada. A esta torre, como a gran parte del castillo, le falta altura, como se aprecia en las ménsulas que la coronan, que debieron sustentar desaparecidos matacanes. Su base también es ataludada.

Mazmorra.

Fachada y sector Sureste. La fachada Sureste mide 40 m aproximadamente y quedaba en el interior del recinto urbano. En su sótano se encontraban las caballerizas, cubiertas por bóveda de cañón rebajado, reforzada mediante arcos fajones. Algunos autores consideran que ésta es la parte más antigua del castillo, datándola en el siglo XIII. Sobre ellas está la primitiva cocina y dos grandes estancias. El sótano alberga hoy día el Museo Etnológico. En su parte superior, con puerta ojival directamente abierta al patio se sitúa una gran sala dedicada a exposiciones diversas. Destaca su chimenea de cantería, la ventana con bancos laterales y el forjado de madera apoyado sobre ménsulas de piedra. La fachada Sureste interior del patio tiene cinco arcos apuntados en la planta baja y tres ventanas con arcos conopiales en su planta superior. Es el único lugar en que se puede visitar la segunda planta del castillo, cerradas todas por las obras de restauración.

 

 

 

Caballerizas.

 

 

 

Gran sala dedicada a exposiciones temporales.

 

 

 

Fachada interior del sector Sureste.

 

 

 

Gran salón de la segunda planta, todavía en proceso de restauración.

Torre Sur. Torre de planta trapezoidal un tanto desdibujada porque solo resalta en su flanco Suroeste, mientras que en el otro lado parece una continuación del lienzo. En su planta baja se sitúa el acceso a las caballerizas.

Las marcas de cantero aparecen con profusión en todo el edificio. Como muestran estas situadas en una de las escaleras de caracol.

La referencia más antigua al Castillo de Mora data de 1198, cuando el rey Pedro I de Aragón se lo donó a Pedro Ladrón para su defensa. Fue la fortaleza cristiana más avanzada en tierras de los moros hasta la reconquista de Rubielos en 1204. Jaime I incluyó Mora en la baronía de Jérica. Pedro de Jérica tomó partido contra Pedro IV el Ceremonioso en sus guerras con Castilla, llegando a admitir soldados de ella. Esto causó gran disgusto a sus habitantes que abrieron las puertas al ejército sitiador bajo la condición de unir la villa a la Corona. Esto fue en 1364. Sin embargo, los señores de Jérica lo ignoraron y vendieron sus derechos al vizconde de Cardona, y éste a su vez, a Blasco Fernández de Heredia, señor de Foyos, quién tomó posesión de Mora en 1369. Pero al año siguiente lo donó a su sobrino Juan Fernández de Heredia “el Póstumo”. A este caballero le sucedió en 1388 Gil Ruiz de Liori, que adoptó el nombre de Juan Fernández de Heredia. Casi todos sus descendientes se llamaron igual causando graves problemas genealógicos entre los historiadores. Los Heredia obtuvieron el título de condes de Fuentes en 1508, siendo reconocidos por Carlos V como una de las ocho grandes familias de Aragón. En 1636 fueron marqueses de Mora, pero en 1699 se extinguió esta familia.

Hubo un castillo primigenio en el siglo XIII, quizá moro en origen, pero la construcción del edificio actual que podemos ver se cree que tuvo lugar a finales del siglo XIV. En 1614, los Heredia lo donaron a los frailes franciscanos que llevaron a cabo desafortunadas reformas después del incendio de 1700. Fue convento hasta la Desamortización de 1835, y después fue cárcel y cuartel militar. Se vió afectado en la Guerra Civil (1936-39). Posteriormente, sirvió como cuartel de la Guardia Civil y definitivamente quedó abandonado. En 1972 comenzó un largo proceso de restauración por el arquitecto Antonio Almagro Gorbea. Proceso que todavía hoy continúa y que está muy lejos de acabar.