Castillo de Arnedo

Sobre una colina solitaria de 604 m de altura al Este del pueblo. Forma un hito visible desde cualquier punto. Actualmente está habilitado para las visitas turísticas.

Fue restaurado durante los años 2016 al 2018 cuando ya quedaba poca cosa que restaurar. Por lo menos se ha estabilizado con hormigón proyectado toda la colina para evitar más desplomes, ya que la erosión estaba afectando a su cimentación. Tuvo un recinto inferior en su parte Norte del que nada queda.

Frente Noroeste.

El torreón circular es del siglo IX.

Imagen tomada desde el Suroeste.

Castillo roquero de planta irregular acoplada al espacio disponible entre las rocas, con tres recintos escalonados, uno de ellos desaparecido. Ocupa una superficie aproximada de 1.350 m2. Todo su perímetro presenta cortados de gran verticalidad. Desconocemos cómo debió ser el acceso original pues ahora se realiza con largas rampas metálicas que salvan el gran desnivel. Los dos recintos tienen la superficie plana desde su reforma durante las guerras carlistas.

En el recinto inferior podemos encontrar el aljibe (6 x 3 m) y 6 de profundidad, el espolón Noroeste en el que se abren varias aspilleras y la espectacular torre circular, obra muy antigua construida en mampostería. A ambos lados de la torre se mantiene en pie un muro de aparejo y sillarejo, que debió ser reparado en numerosas ocasiones desde la Edad Media.

Al recinto superior se llega por una amplia rampa escalonada. Su interior aparece igual de arrasado que el anterior. A la izquierda de la rampa, adosada a su muro, se situaba la torre del Homenaje de la que se conservan parte de los muros Oeste y Sur, con presencia de una hilada de mechinales en el del Norte.

Su aparejo es muy variado, con grandes sillares en las partes bajas, alguno atizonado, sillería en las torres, cantos en los lienzos que parecen más antiguos y mampostería apenas cogida con mortero en los lienzos más recientes.

Rampa de acceso al recinto superior.

Frente Oeste.

Frente Norte.

El cerro del castillo fue ocupado por primera vez por los romanos. Los árabes reconstruyen el castillo sobre esa primera fortaleza. Perteneció a la familia Banu Qasi en el siglo IX. Uno de los descendientes de este linaje fue el famoso Moro Muza, que llego a titularse como “el tercer rey de España” (junto con el de Asturias y el poderoso califa de Córdoba). Se piensa que en el castillo de Arnedo nació Muza, que llegó a dominar territorios de Aragón, Navarra y la Rioja. Se cuenta que en una ocasión tuvo que refugiarse en este castillo ante el empuje de las tropas del emir de Córdoba que combatían su rebeldía.

El rey navarro Sancho Garcés I, a comienzos del siglo X, fue el primer cristiano que hizo ondear su pendón en la fortaleza. En el siglo X pasó de manos cristianas a musulmanas varias veces hasta que en el XI su dominio fue definitivo. En 932 Muhamunad ibn Hasín entregó a Abderramen III el castillo de Arnedo, mientras en 958 figura como tenente pamplonés Velasco Lihurt. A lo largo del siglo XI su tenencia parece vinculada a la familia de los Fortuniones.

En los tiempos de Alfonso el Batallador se sucedieron varios tenentes (Sancho Aznáez, Alfonsus, Lope lohannes), entre ellos el alférez real Fortún Sánchez (hacia 1128-1129), señal de que es una plaza bastante importante en la estructura del reino, pero tal importancia parece decaer desde los tiempos de Alfonso VII. Los tenentes (Gutiérrez Fernández, Gómez González, Diego Ximénez, Guillen González) son los mismos de Calahorra y, a veces, también los subtenientes y alcaides del castillo (Martín Fernández, Pedro Frolaz, Garsia Zapata, Semen Zapata, Gonzalo Copelin, don Lope de Castroviejo). Arnedo es una de las plazas dadas en arras en 1170 a la futura reina Leonor.  En 1174 Alfonso VIII entregó el castillo al rey de Aragón Alfonso II. En 1176, en el pacto hecho con el rey de Navarra, Alfonso VIII puso en fieldad como garantía los castillos de cristianos y judíos de Arnedo que tendrá Diego Ximénez, prestando homenaje al rey navarro. Dos años después tras ser recuperado por Castilla, fue entregado a Sancho VI de Navarra para volver a ser castellano en 1179.

Zona Sur del recinto superior. Al fondo, la Peña Isasa.

Restos de la torre del Homenaje.

En 1198, en el tratado firmado por Pedro II de Aragón, sobre reparto del reino de Navarra, el castillo de Arnedo, con los de Autol, Aguilar y Cervera, quedó en fidelidad en manos de Guillermo González, que haría vasallaje al rey de Aragón. En 1255 era señor de Arnedo Diego Martínez.  En 1256, Alfonso X, para mantener la seguridad del Pacto de Soria, concedió a Jaime I de Aragón el castillo de Arnedo y otros cuatro más. Más tarde, en 1262, éste los entregaba a Alonso López de Haro y finalmente, por intervención del príncipe Sancho, volvería Arnedo a la corona de Castilla. En 1369 Enrique II donó la villa de Arnedo a Bertrán Duglesclín, quien lo permutó por los arrabales de Soria y dos mil doblas a Pedro Fernández de Velasco. En 1426, Pedro de Velasco, camarero mayor de Juan II, otorgó al Monasterio de Valvanera dinero de sus rentas de Arnedo a cambio de misas y otros servicios. Otro descendiente, llamado también Pedro, Condestable de Castilla instituyó con la villa y fortaleza de Arnedo, aldeas y vasallos un mayorazgo para su hijo Sancho, en 1458. Los Velasco mantuvieron la custodia del castillo y velaron por su conservación, mientras el pueblo estaba obligado al pago de diversos tributos de los que fueron liberados por el propio Sancho en 1512, a cambio de una cantidad de 200.000 maravedís. Hacia 1575 era alcaide de la fortaleza Rui Díaz de Fuenmayor.

En 1837 durante la primera guerra carlista el castillo fue refortificado, llegándose a edificar una casa cuartel, para cortar el paso por el valle del Cidacos a los ejércitos carlistas. No obstante, estos nunca llagaron a hacer acto de presencia. Fue una verdadera reconstrucción en la que se establecieron los dos patios escalonados, levantando en el oriental una casa-cuartel, se limpió el aljibe del patio occidental, se reparó la torre del Norte y se realizó el lienzo del Este y Sur, situando aspilleras y garitas en el Oeste. Al parecer, reconstruyeron la galería que ascendía por el Oeste al cerro.

A partir de 1870 se desmoronó el muro Sur, posteriormente se desmontó la casa-cuartel para el aprovechamiento de sus materiales, y la ruina de este castillo ha sido desde entonces progresiva. A principios del siglo XX se ordenó su desmantelamiento y reaprovechamiento de sus materiales.