Castillo de Zahara

Sobre una elevada peña de 608 m de altura, lo que lleva a ser visible desde muchos kilómetros de distancia. Domina el pueblo desde el Este, el cual se desparrama sobre sus laderas. Su visita está regulada turísticamente, comenzando la ruta en la oficia de turismo, situada en su ladera oriental. Existen otras dos entradas en los extremos Norte y Sur, pero en el momento de nuestra visita (octubre 2025) estaban cerradas.

Los ataques españoles durante la Guerra de la Independencia, redujeron el castillo a escombros. Y desde entonces, lo único que se ha reparado es la soberbia torre del Homenaje en la década de los 80 del siglo XX. No obstante, en toda la extensión de la peña aparecen muros dispersos, tanto islámicos como cristianos, tanto de la cerca urbana como del castillo.    

En esta imagen se observa en la parte superior los restos del castillo presididos por la torre del Homenaje. Y a nivel inferior los lienzos que encerraban la antigua villa.

Zahara vista desde el Oeste. En este lado, las paredes rocosas del castillo son completamente verticales.

Fotografía tomada por George Washington Wilson a finales del siglo XIX. El castillo ya es una completa ruina y la ausencia de vegetación es total.

Castillo roquero de planta irregular, compuesto por un solo recinto que rodea una gran torre del Homenaje. En el recinto, muy maltrecho, se pueden distinguir varios cubos de planta circular con fábrica de mampostería, aunque hay un lienzo rematado en tapial. Todas estas defensas se disponen en la ladera oriental, puesto que, en la vertiente opuesta, la verticalidad de las rocas hacía innecesarias defensas. En su extremo Sur se encuentra la base de una pequeña torreta cuadrada.

 

 

Lienzo del castillo, con un pequeño cubo circular.

 

 

 

Base de un cubo cuadrado situado en su extremo meridional.

Lienzo con base de mampostería y sobre él, tapial.

La torre del Homenaje es de planta cuadrada (12 m de lado) y se encuentra al borde mismo de los escarpes rocosos, en el punto más alto del castillo. Tiene los cuatro ángulos redondeados. Estructuralmente tiene dos pisos más la terraza. Los dos pisos se cubren del mismo modo, con dos arcos rebajados que se cruzan en el centro y que sostienen bóvedas vaídas. Antaño se utilizaron los arcos para dividir las estancias, pero en la actualidad, las salas son diáfanas. En la planta baja aparecen los restos de un pequeño aljibe y, en la actualidad, se le ha abierto una puerta moderna en su flanco Noreste, a nivel del suelo. En la primera planta destaca la puerta original abierta en el flanco Sureste, que conserva algunos modillones del matacán que la defendía. También cuenta con dos ventanas en muros opuestos y una chimenea. En la azotea existen cuatro amplias almenas en las esquinas. Las diferentes plantas se comunican por estrechas escaleras cubiertas con bóvedas de cañón embebidas en los gruesos muros. También podemos descubrir algunas saeteras, la cornisa de ladrillo que rodea su parte superior y su base ataludada. Fue construída con mampostería en hiladas regulares trabada con mortero de cal y arena. La fachada Noreste no tiene vanos.

Lado Noreste, donde se encuentra la puerta actual y el talud.

Frente Noreste.

Frente Suroeste.

 

 

 

 

Restos del aljibe situado en la planta baja.

 

 

 

Planta baja. Cruce de arcos que sostienen bóvedas vaídas.

 

 

 

 

Arcos y bóvedas del primer piso.

El castillo fue construido por los musulmanes. En 1282 el rey castellano Alfonso X el Sabio solicitó una entrevista con el sultán benimerí Abu Yusuf Yaqub ibn Abd al-Haqq solicitando su ayuda para luchar contra su hijo Sancho IV que se había sublevado. El sultán decidió celebrar dicha reunión en el castillo de Zahara, en la frontera con el reino nazarí.  En 1407 fue conquistada Zahara por el monarca castellano Juan II permaneciendo en poder cristiano hasta 1481, cuando volvió a manos de los nazaríes. No obstante, la conquista cristiana definitiva llegó tan solo dos años después, cuando en 1483, don Rodrigo Ponce de León, marqués de Cádiz, la tomó para los Reyes Católicos.

Chimenea.

Escaleras.

Escaleras.

Los hechos históricos más destacables ocurrieron durante la Guerra de la Independencia, cuando las fuerzas francesas del general Soult ocuparon el castillo que ya estaba en total abandono. Hasta en tres ocasiones hubo intentos de asaltar el castillo por las tropas españolas, si bien en la primera, liderada por el zahareño Pedro Pineda el 11 de enero de 1811, estuvo a punto de serlo.

El Jefe de Escuadra José Serrano Valdenebro, comandante de los ejércitos y partidas de la sierra, aprobó un osado plan de ataque ideado por el capitán Pedro Pineda, para atacar la guarnición francesa de Zahara. Pineda, vecino de Zahara conocía muy bien la zona, el imponente castillo y las formas de subir hasta la Torre del Homenaje. Serrano Valdenebro sabía de la importancia del lugar y su castillo, es un punto estratégico en la cuenca alta del Guadalete, desde donde se domina gran parte de la comarca y la principal vía de comunicación entre Olvera y Montellano.

Descripción de Cipriano Mauleón del primer asalto:

“D Pedro Pineda, singular patriota, vecino de Zahara, se encargó de la dirección de su sorpresa, y bien instruido entró la noche del 11 de enero de este año con dos Guerrillas del Provincial de Ronda, al mando de los tenientes D José Luis Noguera y D Juan Machado Citas. La una en la posada N y la Otra en la Casa, con el objeto de embarazar la salida del enemigo al pueblo por la única comunicación de la calle de la iglesia, Con otra de unos 54, del Regimiento de la Reina, al mando de su Teniente D. Domingo de Surga, se encaminó a la quebrada del Tajo y con el auxilio de una escalera trepó por varias albarradas hasta tomar la altura: siendo de notar, que subió la tropa afianzada de una cuerda, que suspendía Pineda con su extraordinaria fuerza. Esta Guerrilla se apoderó del Castillo abandonado. Atacó una guardia de cinco hombres situada en el derrumbiadero de la espalda abrigada de un parapeto, donde se le mató uno. Se hizo un prisionero, despeñándose los demás. Descendió Pineda con otro pelotón contra la torre. Se apoderó del pico matando tres franceses, que había en él, y al querer subir al alto fue herido gravemente. Esta tropa dueña de la altura inaccesible por su dominación, del bajo de la torre, y las partidas en las casas, encerraban al enemigo, cuya fuerza eran de algunos cincuenta hombres, en un recinto estrechísimo. Mas sin saber por qué, todo se abandonó, y ocupada la altura por el enemigo, se imposibilitó la operación. Pereció Pineda cuya memoria debe eternizarse a la posteridad como la infamia de los causantes de tan inaudita cobardía”.

Cuartel General de Gaucín 20 de enero de 1811 Firmado Serrano Valdenebro.

Esquina meridional. Se ve la puerta original defendida por los restos de un matacán.

Terraza de la torre.

El segundo ataque tuvo lugar a manos del propio Jefe de Escuadra José Serrano Valdenebro comandante de los ejércitos y partidas de la sierra el 17 de mayo de 1810, pero también fracasó.

Y el último a cargo del general Ballesteros el 8 de abril de 1812, que tampoco consiguió doblegar y asaltar a los franceses defensores del castillo.

Descripción del tercer asalto:

“Ballesteros descubrió el engaño, cuando, en lugar de regresar a Sevilla, el 9 de abril atacó el pequeño castillo de Zahara en la sierra pero fue repelido con pérdidas considerables, intentó una expedición por el Norte de Ronda, de Algodonales, Alcalá, Pruna, Casarabonela, donde se reunió con Copons. Entonces, la división del marqués de las Cuevas del Becerro atacó Osuna, que estaba defendida solo por escopeteros y se esperaba que presentaran poca resistencia, pero después de dos días de combate y la pérdida de doscientos hombres entre muertos y heridos, los 3000 patriotas se retiraron, batidos por ciento cincuenta de sus propios compatriotas que luchaban en el bando de los invasores franceses”.