Palacio-Castillo de los Condes de Cervellón

En la parte baja del caserío, la más antigua a su vez, al borde del cortado rocoso que forma el barranco. El edifico es de propiedad municipal y están reguladas sus visitas turísticas.

Perfecto estado. Su restauración terminó el año 2007, pero los restos del castillo son escasos.

Fachada principal, orientada al Suroeste.

Fachada trasera, orientada al interior del patio.

El palacio se construyó sobre las ruinas de un antiguo castillo musulmán de los siglos XII-XIII, del que todavía se ha conservado algún elemento milagrosamente, como basamentos en la parte posterior, parte del cuerpo principal recayente a la plaza, parte de un torreón en uno de sus extremos, vestigios de almenas y un aljibe. Ocupa una superficie de 1.000 my es de estilo renacentista pero ha sufrido muchas restauraciones a lo largo de la historia. Algunas debido a las iniciativas de sus propietarios, y otras debidas a un incendio y al terremoto de 1748. La mayoría de ellas sin guardar uniformidad ni estilo. Por ello, el edificio actual difiere en gran medida de la construcción original, especialmente tras la demolición parcial y reconstrucción llevada a cabo por el ayuntamiento tras su compra en 1987 a la familia Trenor, sus últimos propietarios.

La antigua torre del castillo, muy transformada o quizá reconstruída.

Elegante torre de gran tamaño que destaca sobre todo el conjunto.

 

 

 

Cuerpo principal delantero del palacio. En la restauración se han respetado las antiguas almenas quedando como unos cuadrados por debajo de la galería porticada superior

Pináculos de las antiguas almenas del castillo guardados en una de las salas del palacio.

En su interior destaca el patio con un gran aljibe que se cubre con una bóveda de medio cañón. Las paredes de este patio estaban coronadas por pequeñas almenas con aspilleras y ventanas de estilo gótico aunque con modificaciones posteriores. También quedan algunas almenas camufladas en la fachada principal. En uno de sus extremos había una rampa que llevaba a un subterráneo. El zaguán es abovedado, con arcos apuntados y ventanas del mismo estilo. Otros tres cuerpos, el posterior es el que cae hacia el río, cerraban el recinto alrededor del patio de armas interior, cuerpos que han desaparecido en su mayor parte al ser derribados durante los años 1990 del pasado siglo por amenazar ruina. Actualmente  después de varios años de reformas, ha sufrido un cambio drástico de su forma original, convirtiéndose en un palacio totalmente nuevo con decoración árabe y acabados manuales totalmente detallados. También se expone un museo con herramientas y útiles fruto de donaciones voluntarias que va desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Es destinado a usos municipales, como exposiciones y eventos variados.

 

 

 

Fuente y aljibe del castillo.

 

 

 

Aljibe de principios del siglo XVII. Al fondo se aprecia la entrada del agua.

Escalera cegada que conducía al desaparecido adarve del castillo.

En el lado opuesto del aljibe, se observa en el techo el agujero del pozo para extraer agua y un boquete en el muro con forma de puerta para habilitar su visita.

 

 

 

Impresionantes bóvedas de sus subterráneos.

 

 

Cuerpo posterior del palacio, recayente al barranco. Se aprecia la obra moderna sobre las piedras antiguas, los arcos del patio y los restos de un torreón esquinero en la parte derecha.

La primera referencia escrita que se tiene sobre este castillo, data del 2 de septiembre de 1244 en la carta de donación que hace el rey Jaime I de la Villa de Anna y su castillo a la Orden de Santiago, siendo Maestre de la misma don Pelayo Pedro de Correa. De su etapa fundacional quedan los basamentos del edificio en su parte posterior. La primera modificación conocida data de los inicios del siglo XVII, tras conceder el rey Felipe III el 3 de mayo de 1604 la villa de Anna con el título de condado a Fernando Pujades de Borja, primer conde de Cervellón. Consistió en su transformación en palacio habitable a cargo de este personaje aprovechando las ruinas anteriores. El conjunto sufrió otras dos remodelaciones significativas la primera data de finales del siglo XVII, tras un incendio y la segunda en 1885, tras el terremoto, estando las obras a cargo de Cruz Navarro Sarrión. Alrededor de 1890, los condes vendieron sus propiedades al conde de Trenor, Ricardo de Trenor Bucelli, casado con Josefa Isabel Palavicino Ibarrola. Este matrimonio pasó largas temporadas en el edificio de la plaza de los Álamos. A finales de la década de 1980 se entablaron negociaciones con la familia de los Trenor para la adquisición del palacio por el ayuntamiento. En torno a 1995 comenzaron las obras de adecuación del edificio para usos públicos que finalizaron en 2007.

 

 

 

En la planta baja se sitúa la capilla.

 

 

 

Primera planta.

 

 

 

Segunda y última planta.