Murallas Romanas de Calahorra

Comenzando desde el Arco del Planillo la muralla romana discurría por encima de la Cárcava, la calle Cabezo, por la zona del Sequeral, debajo de la iglesia de San Francisco, Cuesta de la Catedral, Portillo de la Plaza, Santiago el Viejo, calle Cavas, Cuesta de Juan Ramos, Carretil y Alforín, para llegar otra vez al arco.

Los restos de la muralla son muy escasos y no se mantienen en buenas condiciones. Se recuperaron y restauraron algunos sectores que se han vuelto a cubrir de vegetación y a deteriorar por la falta de mantenimiento.

Contó con cuatro puertas y algún portillo, de las que tan solo queda una, el Arco del Planillo.

Arco del Planillo o Puerta de San Andrés. Situado junto a la iglesia de San Andrés, con arco de medio punto con 14 dovelas y clave. Es el acceso oriental.

Arco del Sequeral. Desaparecido. Debajo de la Ciudadela, con ocho dovelas y clave, por el que se accedía por medio de una rampa.

Puerta Vieja. Desaparecida. A comienzos de la c/Grande. También era llamada Puerta de la Naos. Fue derribada en 1863 debido a la ampliación de la ciudad hacia el Norte.

Otro arco junto al cementerio viejo. A principios del siglo XX solo quedaban los arranques.

En la Cuesta del Postigo hubo otra, también desaparecida.

Los restos de muralla que podemos ver hoy día están construidos mediante la técnica de cajones, que consiste en el alzado de dos muros de opus vitattum de arenisca, paralelos y unidos entre sí por otro muro transversal a los primeros y realizado en opus quadrattum y que hacía las veces de tirantes de unión. Esta disposición de los muros formaba cajones que se rellenaban de piedra arena y cascajo. Estos cajones aportaban a la muralla gran consistencia y solidez, consiguiendo un grosor de la muralla de 5 m (de las mayores conocidas en la península).

Arco del Planillo o Puerta de San Andrés.

Dibujo aproximado del perímetro de la muralla. Los únicos restos visibles se encuentran en la zona del Sequeral y en la c/Juan Ramos, además el Arco del Planillo y la torre.

Muros en la zona del Sequeral.

Hubo un primer asentamiento vascón, anterior a los romanos. Estaba delimitado por las calles de la Muralla, del Cabezo, Sastres y Horno. Esta zona es conocida como El Castellar. Este primer amurallamiento prerromano sería destruido por Afranio entorno al 72 a.C tras la conquista de la ciudad poco después del asesinato de Sertorio en Osla.

Fue posiblemente tras la concesión de la ciudadanía a la guardia personal de Octavio Augusto, y después de que la ciudad recibiera el rango de municipio romano cuando se comenzaría a reconstruir la ciudad romana y aparecería el recinto amurallado. La ciudadela o acrópolis romana utilizó prácticamente el mismo recinto de los vascones.

Entre el siglo I a. C. y el siglo II, la ciudad se documenta como vascona, como citan expresamente los geógrafos Estrabón y Ptolomeo. El período romano fue muy floreciente y favorecedor para la ciudad. La Calagurris inicial obtuvo el título de Násica (Nassica) en el año 171 a.C. Le fue otorgado por Publio Cornelio Escipión Nasica. Julio César le añadió el de Iulia poco tiempo después de su conquista, a mediados del siglo I antes de Cristo. La fidelidad calagurritana a Roma y la fama de sus guerreros era tal que Augusto formó una guardia personal con soldados procedentes de Calagurris, además de licenciar a un destacamento, y la obtención de otros privilegios como el título de municipium civium Romanorum, el cual otorgaba a sus habitantes la plena ciudadanía romana.

En el marco de las revueltas contra Pompeyo en Hispania en el año 72 a.C. varias ciudades, entre ellas Calahorra se mantuvieron leales a Sertorio resistiendo tras la muerte de su líder. La ciudad de Calagurris fue cercada por las tropas de Pompeyo sometiéndola a un bloqueo total que propició una falta absoluta de víveres. La situación se alargó en el tiempo y el Consejo calagurritano se negó a rendir la ciudad al enemigo. La situación llegó a tal límite que se empezaron a dar casos de antropofagia. Tras agotarse las reservas de agua y de alimento para los guerreros, alimento que llegó a consistir en esclavos, niños y mujeres, la ciudad se rindió sin condiciones a Lucio Afranio, pues Pompeyo había ido a Roma junto a Craso y Lúculo para sofocar definitivamente una revuelta de esclavos que se estaba eternizando, revuelta liderada por Espartaco. Las tropas entraron en la ciudad matando a los sobrevivientes y saqueando lo poco que quedaba. El episodio, recogido por Valerio Máximo, devino a denominarse fames calagurritana, el hambre de Calahorra en castellano, y pasó a la historia como sinónimo de una gran hambruna y de la obcecación mostrada por lo calagurritanos. Tras este hecho, Augusto César a su vuelta a Roma desde Hispania llevó soldados de la cohorte calagurritana para guarda de su persona, de cuya lealtad estaba muy satisfecho y pagado. La leyenda cuenta que a la entrada de los asaltantes solo había una mujer superviviente que se dedicó a mantener encendidos todos los hogares de la ciudad para engañar de esta forma a las tropas de Pompeyo. Cuando los soldados entraron a la ciudad y la fueron arrasando, llegaron a una casa donde encontraron a esa mujer sosteniendo un cuchillo en la mano derecha y un brazo humano en la mano izquierda, quién herida por los soldados consiguió, muriendo después, encender el último hogar. La figura de esta mujer se conoce con el nombre de Matrona y simboliza la resistencia de la ciudad y su lealtad. Una estatua en su recuerdo se alza en el paseo del Mercadal. Se trata de una figura de mujer tallada en mármol blanco, con un cuchillo en la mano derecha y un brazo humano en la mano izquierda.

Muros en la calle Juan Ramos.

Entre los años 1971 y 1972 se excavó un lienzo de 15 m que fue destruido en 1976 para levantar un bloque de viviendas.

En el año 2020 se restauró el tramo de la c/Juan Ramos, junto a la Clínica. En 2022, en Las Medranas aparecieron restos de dos diferentes recintos amurallados de la ciudad de Calahorra. Se han localizado estructuras romanas que pueden ser o bien de un paño de muralla o bien de un nuevo torreón correspondientes al mismo recinto amurallado del que ya se localizó y excavó un torreón y un foso.

Tras la conquista musulmana, se construyó un nuevo recinto fortificado más reducido que el anterior romano. De ella existe un largo lienzo con torreones en las calles Carreteros y del Raso que no es visible desde lugar público. Este nuevo recinto fue construido por orden de Muza-ben-Nusayr poco después del año 713.

Judería. La muralla de la judería estaba delimitada por la c/Sastres, Morcillón, Cuesta de la catedral y Murallas. Poco más o menos era el recinto de la acrópolis de la Calagurris romana.

Torre romana situada en la calle Portillo de la Rosa.