Castillo de Inestrillas

Se encuentra a la entrada del pueblo, cerca del cruce de la carretera y del puente, en un farallón rocoso. Desde su restauración quedó cerrado para los visitantes, pero en el momento de nuestra visita (abril 2026) alguien olvidó cerrar el candado. Eso nos permitió disfrutar de uno de los conjuntos defensivos más peculiares de nuestras tierras.

El farallón rocoso donde se asienta, tanto el conjunto defensivo, como innumerables viviendas rupestres, es muy inestable, siendo habitual el desprendimiento de rocas. Como así lo podemos comprobar con varios carteles preventivos en toda la zona. No obstante el peligro, en el año 2019, el ayuntamiento inició la restauración del lugar y su adecuación para el público. La restauración tuvo lugar, y con acierto, pero su acceso, invadido por completo por la vegetación, deja mucho que desear.

Impresionante imagen de la torre y su pequeño recinto. Tanto en la torre como en el muro se abren varias aspilleras.

 

 

 

Tres aspilleras se abren en este lugar.

En todas las fuentes consultadas es tratado y nombrado como castillo, pero se trata de un conjunto defensivo sin parangón en España, formado por una torre con un recinto adosados a una pared rocosa, y otra torre también con un pequeño recinto situados en la parte superior de las rocas. Es, más bien, una cueva fortificada, reforzada por una defensa en su cota superior.

El mismo farallón rocoso donde se encuentra la torre, albergaba numerosas viviendas rupestres cerradas al exterior con muros de mampostería. Algunas de ellas conservan sus bóvedas, pero la mayoría las ha perdido por los desprendimientos de la roca. Todo este conjunto de viviendas rupestres más la torre, constituyen la primitiva Inestrillas de los documentos, típico poblado troglodita altomedieval.

El sector conocido, pues está junto a la carretera, es la torre almenada adosada a las rocas, junto a un lienzo de mampostería que cierran un pequeño espacio protegido por la pared rocosa. Actualmente cuenta con dos puertas. El muro se abre hacia el Sur y la torre, independiente, hacia el Oeste. En el interior hay muy poco espacio, la roca no forma caverna. Debieron existir estructuras de madera voladas para moverse entre los espacios. La torre está adosada a las rocas y se estructura en dos plantas además de la terraza almenada. Tiene planta rectangular (3 x 5 m) y está formada por tres muros de mampostería. Las estancias de la torre son bastante claustrofóbicas. Tanto las dos plantas como la terraza tienen muy escasa altura y no permiten ponerse de pie. Se cubren con bóvedas de cañón reforzadas por arcos fajones. Se asciende por ellas gracias a escaleras de mano de madera que atraviesas las bóvedas por simples agujeros. El suelo de la planta baja es la roca y la cobertura de la terraza también. Cuenta con numerosas aspilleras, tanto en la pared como en las almenas.

Y para complementar el recinto anterior, en la parte superior del farallón rocoso, se construyó una pequeña torre maciza de planta cuadrada, reforzada con un recinto de reducidas dimensiones en su parte oriental. Este lugar, de difícil acceso, está en completo abandono.

La puerta se sitúa al Oeste.

Interior de la planta baja.

Primera planta.

Terraza.

La primera noticia es de 1276 cuando Alfonso X mandó a varias personas a juzgar la causa que había promovido don Esteban, obispo de Calahorra, sobre la posesión del castillo y villa de Inestrilla y sus términos que habían sido comprados a don Gil de Azagra por Aznar, obispo de Calahorra. En 1328, el cabildo de la Catedral de Calahorra fue requerido a causa de los desmanes de Juan Alfonso de Haro, señor de los Cameros, y del señorío y custodia de varios castillos, entre los que se encontraba Inestrillas.

Torre situada en la parte superior del farallón rocoso.

Al fondo se ve la población de Aguilar.