Está situado en lo alto del cerro que domina el pueblo, a una altura de 764 m. Presenta buenos accesos, incluso con vehículos. Su visita está regulada turísticamente.
Muy buen estado, aunque su interior está prácticamente diáfano. Fue restaurado en el año 2015.
Puerta principal con la torre Oeste.
Aquí con la torre Norte.
Puerta secundaria, al abrigo de la torre Este.
Castillo montano de planta rectangular (32 x 27 m), con una torre en cada una de sus esquinas. Las torres, tres circulares y una rectangular, son todas diferentes entre sí. Ocupa una superficie aproximada de 960 m2. Cuenta con dos puertas. La puerta principal se abre en el lienzo Noroeste con un arco apuntado y buen dovelaje. En la parte superior quedan los modillones de un desaparecido matacán. Existe otra puerta en el muro Sureste, muy cercana a la torre rectangular, considerada la del Homenaje. Se cubre con un arco escarzano y para penetrar por ella hacen falta algunos escalones. En las torres Norte y Sur y en la mayor parte de los lienzos, se conservan las ménsulas de un desaparecido parapeto volado. Como es de suponer tuvo numerosos edificios en su interior, incluso un patio porticado, pero fueron arrasados cuando se transformó en cementerio. Han quedado como muestra en el lienzo Suroeste algunas ventanas con festejadores. En la actualidad ha quedado un agujero en el subsuelo que da pie a leyendas varias, pero que fue parte de una bodega. Su fábrica es el sillarejo de caliza gris.
La torre Este es de planta rectangular (7’30 x 6’5 m). es la más antigua del castillo y está considerada como torre del Homenaje. Tiene varias aspilleras y un ventanuco. Se accede a su interior desde el adarve.
La torre Sur es la única que ha conservado las almenas. Es la de mayor altura. tiene la base maciza hasta la altura del adarve y también se penetra a su interior desde el adarve.
La torre Oeste es la de mayor diámetro y menor altura. está hueca por dentro y tiene acceso desde el patio del castillo. Cuenta con tres plantas además de la terraza. Tiene numerosos vanos. Durante la época en que el castillo fue ocupado como cementerio, esta torre fue utilizada como osario.
La torre Norte es la de menores proporciones. Es maciza hasta la altura del adarve, lugar donde se sitúa su entrada.
Desde su restauración se ha habilitado un acceso metálico para ascender al adarve y a la terraza de todas las torres.
En el siglo XV, su señora María de Luna acometió importantes reformas en el castillo al transformar el castillo militar en otro de tipo palaciego. Levantó una barbacana paralela al lienzo Sureste reforzada con una torre circular en el centro. Todo ello salió a la luz durante la última restauración. Además, el castillo dispuso de una larga barrera que rodeaba la colina dejando el castillo y la iglesia en su interior. De este desaparecido recinto tan solo ha quedado una de sus puertas, el Arco de las Campanillas, en su flanco meridional.
Torre del Homenaje, situada en la esquina oriental.
Esquina oriental. Las piedras de los lienzos no se integran en la torre, sino que se apoyan en ella, lo que demuestra que la torre se construyó primero.
Basamentos de la barbacana situados frente al lienzo Sureste.
Torre Sur.
Esquina Sur. El interior del castillo ha quedado diáfano.
Bóveda de la torre Sur.
Torre Norte.
El castillo es obra del siglo XIV, construido sobre los restos de otro anterior del XII, del que han quedado vestigios. En el siglo XIV, la villa y su fortaleza fueron donadas por el rey Enrique II a la familia de los Luna. El primer señor de la villa fue Juan Martínez de Luna, hermano del “Papa Luna” aunque no se puede descartar que el castillo estuviera ya levantado (al menos una buena parte) antes de que los Luna se asentaran en la zona. Durante este siglo y el siguiente la población y su castillo pasaron de la propiedad real a la familia de los Luna en varios momentos, siendo finalmente, en 1420, restituida por Juan II a don Álvaro de Luna, Condestable de Castilla. Sin duda, persona de gran importancia para la zona y para la historia del castillo fue don Álvaro de Luna, a quien el rey Juan II concedió como regalo de bodas Cornago, junto con otros lugares próximos que habían sido propiedad de su padre. Siendo señor de Cornago y Jubera concedió exenciones de tributos a los que acudieran a vivir a esta villa y, muy probablemente, influyó de forma importante en Juan II para que firmara la concesión del Fuero de Cornago en 1545. Don Álvaro llegaría a ser Condestable de Castilla y dejó como herencia el mayorazgo de Cornago a su hija María de Luna y su marido, quienes a su vez se lo transmitieron a sus hijos. No obstante, la situación económica de la familia no era buena y se vieron obligados a empeñar parte de sus posesiones al Conde de Aguilar, aunque siguieron residiendo en el castillo hasta el siglo XVII en que lo abandonaron. Doña María de Luna, se instaló en el castillo y acometió una importante reforma en el edificio. Después de la Guerra de la Independencia, el concejo de Cornago, decidió utilizar el castillo como cementerio. En el año 2015, con un presupuesto de 89.000 € se acondicionó el castillo para las visitas turísticas.
Bodega.
Bodega.
Trujal.
Pavimentos y pozo.
Arco de las Campanillas.
Interior del lienzo Noroeste.