Al Noroeste del pueblo, en lo más intrincado de la sierra, a 5’5 km en línea recta pero el doble por pistas forestales que, en el momento de nuestra visita (marzo 2026), no se encontraban en demasiado buen estado. Recomendable todoterreno. La torre se localiza porque en todos los cruces existen carteles indicativos, aunque en muy mal estado, siendo difícil descifrarlos. De lo contrario, nos encontraríamos con un serio problema para encontrar la torre. Ésta se encuentra sobre una pequeña colina de 973 m de altura que se alza en medio de un bonito y olvidado valle, sin contacto visual con ninguna de las fortalezas de la comarca.
A menos de un kilómetro se encuentran los famosos abrigos con pinturas rupestres de Villar del Humo, pero el estado de abandono es similar al de la torre, y encontrarlos otra aventura.
La torre se encuentra en mal estado. Ha perdido el remate y todos los forjados, y las dovelas y sillares de la puerta han sido expoliados. En el año 2020 hubo un proyecto para consolidarla y construir una estructura interna que permitiera a los visitantes ascender a ella. Pero no se llevó a cabo. Por lo menos se limpió su interior de las hiedras que tapizaban sus muros y que ponían en peligro la estabilidad de la torre. También se repuso el mortero de unión de las piedras que estaba desapareciendo en muchos lugares.
A los pies de la torre discurre el pequeño río Mesto y la antigua Cañada Real del Reino.
Torre fuerte de planta rectangular (11 x 9 m) que conserva una altura próxima a los 18 m. Se asienta directamente sobre las rocas. El cuerpo superior está retranqueado y es de construcción posterior al resto. La puerta de entrada se sitúa en el flanco Suroeste, a la altura del primer piso. Los sillares de las jambas y las dovelas del arco de medio punto que la cubría fueron expoliados. Sin embargo, subsisten los quicios y los agujeros para la tranca. Conserva una aspillera en cada uno de sus frentes, excepto en el Suroeste, y en la única almena que queda, en el lado Sureste, se abre otra en su centro. El espesor del muro en la planta baja es de 2’8 m. Tuvo cuatro pisos además de la terraza almenada. El interior ha quedado muy relleno de escombros procedentes de los derrumbes de la misma torre. Su fábrica es la mampostería con sillares en las esquinas.
La torre, totalmente alejada de cualquier lugar de importancia, debió defender un desaparecido despoblado, del que no quedan restos.
Fue construida a principios del siglo XIII, pero sobre otra anterior del siglo IX. Perteneció al marquesado de Moya desde 1220. Fue propiedad del hospital de cautivos de Moya y después del Hospital de Santiago de Cuenca. Este despoblado todavía fue mencionado en el siglo XVI. En 1918 se compró al hospital de Santiago de Cuenca, la dehesa y la torre de Barrachina por valor de 106.700 pesetas. Actualmente es de propiedad municipal.